Cuando Abascal dijo que era de mi barrio

Es lunes. Casi las 12 de la noche. Tenemos la tele encendida en casa por el debate. Pero realmente estamos más pendientes de los memes. De fondo el ruido de siempre. La unidad territorial, la Constitución, etc. Pero de repente algo capta nuestra atención. Suena el nombre de nuestro barrio. En boca de Abascal. No puede ser. Habrá dicho fortaleza. Cerveza. Entereza. No. No. Lo ha dicho. Hortaleza. Resulta que también es su barrio. Que las señoras le paran para decirle que no pueden lucir sus joyas porque se las roban los MENAS. Así tal cual. Sin vergüenza alguna. Los MENAS. Que viven en Hortaleza en un Centro de MENAS. Maldita palabra. Solo un candidato de los otros cuatro le rebate. Los otros callan. Justo el día anterior se presentaron una decena de encapuchados con barras por los alrededores del Centro de Primera Acogida. Buscaban a cualquier chaval con determinados rasgos raciales. Diez hombres acaban pegando a un chico de 14 años. El chaval se puede zafar y no tenemos que lamentar una desgracia mayor. Llega la policía. No hay detenciones. Me pregunto hasta dónde pensaban llegar. Cuántos palazos considerarían que eran justos. Por la mañana de ese mismo domingo hubo una concentración frente a las puertas del Centro. Gritaron «a por ellos» y otras lindezas. A por ellos. A por ellos, quiénes.

Recordamos que el término MENA es el acrónimo de menor no acompañado. Es decir, a por chavales que ahora mismo están sin sus familias. ¿A por ellos queréis ir? Apenas eran un centenar de personas después del constante bombardeo que llevan dando en los grupos de Facebook. Meses y meses con noticias y comentarios diarios. Así se genera alarma social. No por un puñado de robos. No es necesario que exista una situación real de riesgo para que la percepción de inseguridad se generalice. Si no preguntárselo a Ana Rosa y Susana Griso. Aun así reconocemos que ha habido robos. Como en cualquier barrio. E incluso menos. Porque las estadísticas no siguen colocando como un distrito con menos delitos que cualquier barrio del sur. Periodistas de mierda, dedicadle dos minutos más a vuestro artículo antes de hacer un copia y pega de cualquier noticia de agencia.

Pero volvamos con Abascal. Al día siguiente nuestros móviles ardían. Los grupos de wasap no descansaban entre comentarios de rabia, miedo, tristeza, incertidumbre… Además, los medios trataban de contactar con alguien del tejido asociativo. La rueda de VOX no para de girar. Abascal suelta una parida. De todo lo hablado, fijan el foco en lo que él ha dicho. Reportajes en todos los medios. Cámaras de televisión por el barrio. Hasta el del PSOE de Valencia menciona nuestro barrio sin haberlo pisado en su vida. Es decir, estos de VOX marcando la agenda. Además la misma semana de las elecciones. Con un tema donde se ven fuertes. Tan fuertes que hasta el PSOE trata de competir con ellos. En su mismo terreno, con su mismo lenguaje.

Cuando escribo esto ya no hay noticias de Hortaleza. Volverá a haberlas. Volverán a utilizar nuestro barrio para su discurso racista. Pero esta semana no les interesa así que apagón mediático. Y tengo que ir terminando. Me han dado 800 palabras. Pero dejo lo más importante para el final. Los chavales. Antes de nada explicando un poco qué tipo de Centros tenemos en el barrio. Son de Primera Acogida. Es decir, cuando un chaval menor se encuentra en una situación de desprotección, primero se le deriva a uno de estos centros. En principio su estancia debería ser breve. Hasta que se les designe otro recurso. Pero el sistema se encuentra tan desbordado que hemos conocido chavales que se han tirado casi un año en el Centro. En un Centro que, al ser en teoría temporal, no tiene las condiciones mínimas exigibles para largas estancias. Es decir, que un chaval de 15 años no necesita solo un techo y un plato sobre la mesa. Un chaval de 15 años, como cualquier otro, tiene derecho a poder optar a actividades educativas, de ocio, deportivas, etc. Tiene derecho a espacio y tiempo para socializar con sus iguales. Tiene derecho a una mínima paga que le permita presumir de un nuevo corte de pelo, tener un móvil con el que mantener el contacto con los suyos o ir al cine a ver la última de Marvel. Es decir, un chaval, sea de donde sea, tiene derecho a vivir su adolescencia. Pero a día de hoy, sus tutores legales, la Comunidad de Madrid no se lo garantiza. Es más, hemos conocido de primera mano casos en los que no se les garantiza ni una atención médica digna, ni un mísero cepillo de dientes. No se garantiza ni una cama en condiciones. Pues todas hemos visto las imágenes de los pasillos y mesas llenas de colchonetas. También debe saber Abascal que en estos centros no sólo pasan chavales migrantes sino cualquier niño que necesite protección. Por el Centro pasan chavales que han sido prostituidos por su familia, que han sufrido abusos sexuales o situaciones de maltrato. También a estos chavales les gritaban «a por ellos» el pasado domingo. En resumen, hay que robarle el foco a esta gentuza y ponerlo en las condiciones de vida de estos adolescentes, en su derecho a ser jóvenes, a disfrutar de esta etapa de su vida con toda la dignidad que se merecen. Escuchémosles más a ellos. Y luego ya veremos.

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