Puertas al campo

Lejos de ser una simple figura retórica, el campo está lleno de puertas. Y es una situación que empeora año a año, que no sólo afecta al cierre de caminos particulares, sino que lo grave es que el cierre de caminos públicos se ha convertido en la tónica general de muchos monte y zonas rurales de toda la Península Ibérica privando al común de población de disfrutar de la naturaleza, de desarrollar su trabajo o incluso de acceder o salir de sus viviendas.

Este problema es especialmente grave en Sierra Morena y Montes de Toledo, donde la Plataforma Ibérica por los Caminos Públicos denunció que sobre el 80% de los caminos públicos están parcial o completamente cerrados, generalmente por fincas cinegéticas. A nivel autonómico, en comunidades como Castilla La Mancha o Baleares se llega al 60% de caminos públicos cerrados y la misma problemática afecta a Andalucía o Extremadura donde cerca de la mitad de los caminos públicos están cortados también por parte de propietarios de fincas cinegéticas. La situación se está extendiendo en los últimos años por el cuadrante noroeste peninsular (Galicia, noroeste de Castilla y León, Asturias), en estos casos más relacionados con las fincas ganaderas.

En la provincia de Ciudad Real, en la comarca de Valle de Alcudia y Sierra Madrona, se llega a sobrepasar cualquier límite; estos cierres de caminos llegan a aislar poblaciones como ha ocurrido en repetidas ocasiones en las aldeas de Ventillas, Minas Diógenes o Minas de Horcajo, donde los propietarios de las enormes fincas de caza de la zona disponen del territorio a su antojo. Es paradigmático el caso de la Venta de la Inés, también en el sur de Ciudad Real; una antigua posada del siglo XVI citada por Cervantes tanto en el Quijote como en Rinconete y Cortadillo, habitada actualmente por una familia y con la mala suerte de estar dentro de otra de las fincas de caza de la zona. El propietario de la finca, quiere apropiarse de los terrenos de la finca a toda costa y durante décadas ha mantenido aislada a la casa cerrando los accesos, cortándoles el agua y ejerciendo presiones de todo tipo. Pero la familia Ferreiro resiste y la Venta de la Inés se ha convertido en todo un símbolo de la lucha por los caminos y montes públicos y sociales, siendo el destino marchas reivindicativas de distintas asociaciones. Desde programas de televisión como El Escarabajo Verde, en el episodio “Caminos públicos: prohibido el paso”, o la antigua Línea 900 en su episodio “El Quijote entre alambradas”, se ha tratado esta problemática y la desidia de las administraciones.

… y cómo saltarlas

Y tenemos que saber que estamos en todo nuestro derecho de usar caminos públicos, por muy cerrados que estén y por muchos subterfugios que utilicen los propietarios de las fincas que los han cerrado. Si un camino, sea del tipo que sea, está declarado como “Vía de Comunicación de Dominio Público”, lo podemos usar libremente (evidentemente siempre hablando de caminos/senderos peatonales).

Los caminos públicos pueden ser desde caminos tradicionales usados desde hace siglos para unir poblaciones, caminos rurales, senderos, vías pecuarias o caminos con servidumbre de diversa tipología, como los caminos de sirga usados para acceder a los cauces a través de fincas particulares, teniendo en cuenta también que hay caminos con algún tipo de servidumbre de paso que pueden no ser públicos, sino para uso particular (generalmente para acceso desde unas fincas a través de otras). En algunos casos los caminos públicos están señalizados, aunque en la mayoría no hay señalización de ningún tipo o incluso en el caso de los caminos usurpados, nos podremos encontrar señales que indiquen el falso carácter particular del camino.

Para saber si son públicos, podemos hacerlo bien a través del visor cartográfico del Catastro (pinchando en el camino que queramos consultar) o través del visor del SIGPAC (Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas), ambas herramientas gratuitas y de fácil acceso en internet. Los caminos públicos generalmente son de competencia municipal, por lo que una buena alternativa es consultar si en el ayuntamiento tienen inventariados los caminos y buscar algún tipo de catálogo o cartografía de estos. También tenemos las vías pecuarias (Cañadas Reales, cordeles, veredas…), si bien su uso prioritario es ganadero, pueden ser usadas también para caminar ya que el tránsito peatonal está contemplado como uso complementario (como regula el art. 17 Ley 3/1995 de Vías Pecuarias). En este caso la competencia recae sobre las Comunidades Autónomas, por lo que para consultar la red de vías pecuarias habrá que recurrir a fuentes autonómicas; por ejemplo Andalucía cuenta con un visor cartográfico muy completo de sus vías pecuarias. Si no, podemos consultar mapas topográficos generales o el propio SIGPAC, aunque la información al respecto es más limitada en estos.

Como alternativa, si queremos atravesar una finca particular sin caminos públicos o practicables, podemos hacerlo a través de las zonas de servidumbre de los cauces de los ríos; fajas de 5 metros de terreno paralelas cada lado de los cauces en toda su extensión, entre cuyos fines está el tránsito público peatonal (Regulado por el art. 6 de la Ley de Aguas, Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio y ampliado por los artículos 6 y 7 del Real Decreto 849/1986, Reglamento del Dominio Público Hidráulico). Todos los cauces disponen de zona de servidumbre, desde el río Ebro hasta rambla seca. Esta zona de servidumbre debe permanecer abierta y transitable (aunque desgraciadamente tampoco es raro cruzarnos con cauces atravesados por vallas).

Si nos topamos con una puerta cerrando un camino público o una valla atravesando un cauce, cizalla y fuera candado.

Por Alimañas – @CastellaNatura

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