Huelga de la planta de Amazon en San Fernando

Cierre total”. “Un paro que ha sido refrendado por el 95% de los trabajadores”. Sin duda, la huelga de 48 horas que los pasados 21 y 22 de marzo vivió el centro logístico de Amazon en San Fernando de Henares, Madrid, ha sido todo un éxito a nivel de cifras (así como a nivel mediático). Ya los prolegómenos eran alentadores, una doble asamblea a principios de mes había aprobado la convocatoria de paros con un 75% de los votos. Y los ánimos estaban caldeados dentro de la plantilla. Esperemos que también sea un éxito en la práctica, que la empresa se vea obliga a ceder en su intento de rebajar las condiciones de trabajo de sus empleados/as.

Motivos no faltan

El almacén de San Fernando de Henares es el centro de trabajo más grande de Amazon en España, así como el primero que abrió el gigante de comercio online. En él trabajan alrededor de 2000 empleados/as, de los cuales unos/as 1.100 lo hacen bajo contratos fijos y otros/as 900 como trabajadores/as temporales. El actual conflicto ha llegado a su punto culmen con la falta de acuerdo entre la empresa y los sindicatos en la negociación de un nuevo convenio que supliera al que expiró hace ya más de un año, el 31 de diciembre de 2016. Dicho convenio tenía una serie de condiciones propias que mejoraban el convenio provincial sectorial (el de logística), y eso es con lo que la empresa pretende terminar. En este sentido, el cambio en el convenio supondría una ausencia de cualquier cláusula de garantía salarial, un retroceso en el Complemento por Incapacidad Temporal, un aumento de la flexibilidad horaria, la desaparición de una categoría completa (con el consiguiente descenso de categoría para todos/as los/as trabajadores/as que actualmente la ocupan) o una bajada en el precio de las horas extra, entre otras consecuencias. Como contraprestación, la empresa ofrece a los/as trabajadores/as unas subidas salariales de entre un 1,6% y 5,6% según categoría profesional a partir del 1 de abril, algo que ha sido rechazado por completo por los/as empleados/as.

«Trabaja duro. Diviértete. Haz historia»… algunos/as deben creer que somos gilipollas

Pero no todo tiene que ver con la renovación del convenio (por otro lado, el único convenio propio de Amazon en todos sus centros del Estado), sino que las condiciones de trabajo en general también han puesto de su parte. Ya hemos hablado de este tema en otros artículos sobre Amazon, y aunque en estos casos nos refiriéramos a centros de otras partes de Europa, la problemática aquí es la misma; esto es, un clima de trabajo altamente estresante y asfixiante, con una carga de trabajo muy alta, pocos descansos, mucho control y presiones por parte de los/as gerentes, un fomento exacerbado de la competitividad entre trabajadores/as y un alto porcentaje de empleados/as temporales que muchas veces son renovados/as semana a semana. Todo esto, a la larga, provoca graves problemas de salud sobre la plantilla, tanto a nivel físico como psicológico.

Durante los dos días de paros, el trabajo en San Fernando ha sido nulo, pero desde los sindicatos convocantes de la huelga (CGT, UGT, CCOO y CSIT) se ha denunciado que parte de los pedidos del almacén madrileño se podrían haber redirigido hacia otros centros, ya sea fuera de nuestras fronteras (en el sur de Francia y el norte de Italia) o dentro de las mismas. Esto ha sido corroborado por los/as trabajadores/as del recientemente abierto centro de El Prat en Barcelona (más pequeño que el de Madrid, con unos 600 empleados/as), que han denunciado que, desde el 1 de marzo, cuando se confirmaron los paros, han visto incrementada su carga de trabajo.

Más allá de la huelga de 48 horas, también es de destacar que los/as trabajadores/as de Amazon plantearon como medida de presión un boicot de una semana a la compra de productos de la empresa, desde el 14 al 22 de marzo, lo que coincidió con el día del padre, fecha en la que cada año aumentan las compras online de regalos.

Más allá de nuestras fronteras

No hay que olvidar que este conflicto se da dentro de la tercera mayor compañía de Wall Street, con una capitalización de 702.463 millones de dólares, un gigante que en 2017 ganó un 20% más que el año anterior, sumando unas ganancias de 3.000 millones de dólares. Como ya comentamos en otras ocasiones, una de las lecciones más importantes que nos están dando los numerosos conflictos de los/as trabajadores/as de Amazon a nivel europeo es la capacidad de lucha que ganamos cuando estos conflictos se extienden y coordinan entre diferentes almacenes de distintos países. Luchamos contra empresas multinacionales, contra un capital que no entiende de fronteras, de modo que nosotros/as también debemos superar esas artificialidades para apoyarnos, pues las problemáticas son comunes, y de todos/as podemos aprender y crecer.

En este caso, el conflicto de los/as trabajadores/as de San Fernando rápidamente ha traspasado nuestras fronteras, recibiendo el apoyo de los/as empleados/as de los centros logísticos de la empresa en Polonia y en Alemania. Incluso en el almacén de Bad Hersfeld, uno de los más importantes de Alemania, los días 21 y 22 de marzo se llevaron a cabo paros solidarios con la huelga de San Fernando convocados por el sindicato Ver.di.

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