Entrevista al programa radiofónico «Los Sonidos de mi Barrio»

Todo Por Hacer (TxH): ¿Qué son los “Sonidos de mi Barrio”?

Los Sonidos de mi Barrio (LSB): “Los Sonidos de mi Barrio” es un programa de radio semanal de media hora emitido en Radio Enlace (107.5 FM) y subido a Internet en www.lossonidosdemibarrio.podomatic.com con la intención de dar voz a los y las adolescentes y jóvenes.

Es también un espacio, una actividad por, para y con adolescentes. No pretendemos cambiar su mundo, sino acercarnos a él. Y de la forma más sencilla y simple: -poniéndoles un micrófono delante de ellos, y dejándoles hablar. No hay publicidad, ni censura, ni la intención de dirigir la entrevista a ningún fin.

Este proyecto está dentro de otros proyectos en los que se trabaja con los chavales del barrio. Desde la “Fundación Raíces” se trabaja con los adolescentes y jóvenes en el asesoramiento legal, acompañamiento, acogida, la búsqueda de empleo, el deporte, el apoyo escolar, nos coordinamos con otras asociaciones como “El Alacrán” (equipo de fútbol del barrio), gimnasios como “La Escuela de Boxeo”, el “HK”, “Alkhaima” (asociación marroquí en Tánger), El Ateneo Libertario de Hortaleza, institutos de secundaria del distrito, etc. Toda esta red de organizaciones entrelazadas entre si nos permite tener el privilegio de conocer infinidad de chavales con infinidad de motivaciones y virtudes, a los cuales entrevistamos y escuchamos en “Los Sonidos de mi Barrio”.

TxH: ¿Qué pretendéis con el programa?

LSB: Por un lado que los chicos/as encuentren un lugar donde puedan hablar, cantar, rimar, expresar… y por otro, conseguir que los adultos escuchen. Aquí está lo innovador, no es solo un espacio para trabajar con los chavales, sino con los adultos, creo en el fondo que hay mucho más trabajo que hacer con los adultos que con los adolescentes.

También intentamos mostrar una realidad que no muestra los grandes medios de comunicación. Solo se nos muestra a los jóvenes cuando delinquen, cuando matan (Marta del Castillo, Sandra Palo…), cuando concursan en programas de televisión, se nos muestran como responsables únicos y directos del fracaso escolar, como maltratadores, como violentos, como mercancía de reality shows…. Pero pocas veces por no decir ninguna se muestra la otra cara de la moneda, no se les muestra cuando crean (rap, brackdance, graffitis, deportes…), cuando son asesinados por las instituciones (Ramón Barrios, Hamid…), cuando son secuestrados legalmente y arrancados de sus familias por los organismos de “protección”… hay una realidad que se esconde, que se ignora, y que es tremendamente desconocida a la sociedad adulta.

TxH: ¿Cómo empezó el programa?

LSB: Todo comenzó con un chaval de 15 años que había sido expulsado de todos los institutos del barrio. Al poderle escolarizar en la teoría pero no en la practica (la legalidad obliga a escoralizarles, y la misma legalidad permite expulsarles sin alternativas), se optó por escolarizarle en un instituto que le permitía la educación a distancia, y yo comencé a darle clases en una asociación del barrio. Claro estaba que no se podía usar los métodos pedagógicos tradicionales, pues ya todos estos habían fallado, y en este intento de buscar herramientas pedagógicas creamos entre el chico y yo “Los Sonidos de mi Barrio”.

Al principio lo llevábamos los dos, cada semana elegíamos un tema, una entrevista, o hablábamos sobre la biografía de algún rapero. Él aprendía a buscar información en Internet, a leer en público, a preguntar a los entrevistados, a analizar las canciones de rap (y por lo tanto la poesía, su significado, su sentido).

Poco a poco fuimos haciendo otras actividades y el programa se quedó abandonado, y sin saber muy bien que hacer con él, mi compañera Olga y yo lo retomamos para entrevistar a los chavales y así hacer actividades con ellos. Es aquí donde poco a poco el programa se convirtió en lo que es hoy.

Es muy importante resaltar que se fue creando desde la espontaneidad, y no desde la programación que se enseña en la universidad en la carrera de “Educación Social”. Resalto esto y me parece muy importante porque en la universidad te enseñan justo lo contrario; programar, hacer informes, análisis de necesidades, estudios… para luego aplicar un proyecto muy rígido e inflexible. Y aquí nosotros, con este caso, y con muchos más, acabamos haciendo justo lo contrario de lo que dice la universidad, optamos por la espontaneidad práctica y flexible ante la programación académica, inflexible y rígida.

TxH: ¿Qué temas soléis tratar?

LSB: Los que nos proponen los chavales. Por lo que entra toda la variedad posible. Lo más frecuente suele ser el rap, chicos y chicas que lo cantan, ponemos sus canciones, improvisan en directo (lo que se llama Freestyle), se analizan sus letras, sus poesías, rimas, y sobre todos sus experiencias.

Al tener en la asociación varios proyectos de boxeo, se entrevista a muchos chavales y chavalas que practican este deporte. También existe un deseo de dar a conocer actividades a veces mal vistas o con mala fama como; el rap, el boxeo, el brackdance, los graffitis… con la intención de superar prejuicios, y mostrarlas no como actividades violentas y de actos vandálicos sino como herramientas para canalizar sentimientos, emociones y todo aquello que los chavales/as llevan dentro.

Al convivir con chavales que han pasado por los centros de menores, este se ha convertido en un tema muy tratado por “Los Sonidos de mi Barrio”. Aquí se les ha dado voz a los propios chicos, a sus familias y a educadores. Siempre del lado de la denuncia crítica a estas instituciones, considerando que ellos (los centros) ya tienen sus medios de comunicación, sus charlas en la universidad, sus libros sobre psicología y psiquiatría… y sin embargo los chicos y sus familias que sufren el academicismo de aquéllos no tienen medios de comunicación que les den voz, por lo que desde el programa nos parecía imprescindible dársela.

TxH: ¿Qué tipo de gente soléis entrevistar?

LSB: Siempre tienen preferencia los adolescentes y jóvenes, así como su entorno más cercano; sus familias. También educadores, psicólogos o gente cercana al mundo de los chavales.

Hay una parte de la sociedad que es invisibilizada por los grandes medios de comunicación, y que por lo tanto se ignora su realidad, por ello es muy importante escucharles, no hablar en su nombre, sino dejarles a ellos y ellas hablar. A toda esta gente, en su mayoría jóvenes, adolescentes y familiares, que no tienen cabida en otros medios de comunicación, a no ser desde el morbo, la criminalización o como mera mercancía de reality shows, son las personas que nos gusta escuchar en “Los Sonidos de mi Barrio”.

TxH: Hace poco habéis hecho el programa número 100 ¿Qué nos podéis contar de todo este tiempo?

LSB: Por el programa han pasado infinidad de chavales; raperos, graffiteros, bailarines, boxeadores, futboleros, indignados, humillados, poetas, escritores, cantantes, dibujantes, pícaros, sobrevivientes, sobreadaptados… y todos nos han trasportado a sus realidades. En estos cien programas hemos aprendido muchísimo de los jóvenes, casi siempre son ellos nuestros mejores profesores. Hemos aprendido a ponernos en su lugar, a ver la realidad y el mundo con sus ojos, con sus oídos, con sus sentidos. Hemos compartido con ellos y ellas risas, lágrimas, rabia, impotencia, felicidad y tristeza. Y muchas, muchas experiencias y anécdotas que me gustaría compartir con el lector.

Una de estas anécdotas fue con la cadena SER. Llevaron a mi compañera Olga y a un chaval a esta cadena, para entrevistarles en directo por “Los Sonidos de mi Barrio”. El formato del programa era muy diferente al nuestro; publicidad, preguntar y responder muy rápido, todo programado, sin tiempo para explicar, para charlar, rápido, sin pausas, sin respirar, sin posibilidad de salirse de su guión. Todo esto hace que nos paremos a reflexionar; ¿Cómo la cadena SER, con todo su presupuesto, con todos sus medios, no es capaz de hacer un programa serio, profundo, profesional? Y nosotros por el contrario, sin medios, sin presupuesto, sin ser profesionales del periodismo, hacemos un programa mucho más rico, mucho más profundo.

En estos años nos han llamado muchos medios de comunicación; antena 3, la cuatro, la agencia F, el equipo de Mercedes Milá, etc. Impresionados por las entrevistas relacionadas con los centros de menores que emitían “Los Soinidos de mi Barrio”, pero en el fondo eran para programas morbosos, sensacionalistas. Es muy curioso analizar todo esto, pues los que parecen ser profesionales del periodismo de grandes medios muestran continuamente no estar a la altura, y los pequeños medios como Radio Enlace, o este mismo periódico parecen por lo contrario sí estar a la altura de las circunstancias, con un sentido más lúcido de la realidad.

También en todo este tiempo hemos ido viendo que los espacios de los chavales se van privatizando, acotando, se les va prohibiendo poco a poco el simple hecho de estar, sino es pagando claro, una tasa, una cuota, una entrada. Si hacen brackdance en la calle o en el metro acaba interviniendo la policía, en verano los precios de la piscina son desorbitados, como el metro, como el polideportivo, como entrar en un equipo de fútbol, como alquilar un campo de fútbol, de baloncesto, de tenis, los carteles de “prohibido jugar a la pelota” ya están por todo el barrio, si no van a la piscina porque no hay dinero se bañan en la fuente, y esto acaba en multa y detención. Con todas las entrevistas vamos viendo una juventud que no tiene espacio en esta sociedad, por lo que crea los suyos propios, y en este punto es donde entra “Los Sonidos de mi Barrio” con la intención de mostrar estos espacios que han creado ellos y ellas.

Es importante también resaltar el impacto que nos ha provocado el conocer a través de los muchachos y sus familias la realidad de los centros de menores. Y a través de educadores y psicólogos que han trabajado dentro, conocemos el negocio que estas instituciones tienen montado. Hay un silencio institucional y mediático tan vergonzoso e inmoral que desde “Los Sonidos de mi Barrio” hemos sentido la obligación de mostrar estas realidades.

Estos 100 programas nos han servido para aprender de los jóvenes, creo que ellos son los mejores profesores que pueden tener los educadores sociales o la gente que trata directamente con ellos. Esta pedagogía a la inversa (aprender nosotros de ellos y no ellos de nosotros) para mi es muy importante, pues solo de esta forma nos acercamos a su realidad y por lo tanto a sus necesidades reales.

Muchas organizaciones e instituciones llaman educación a acercar a los chavales a sus terrenos, a sus intereses, a sus puntos de vista, a sus “caminos”, ya sean institucionales, religiosos o ideológicos. Yo considero que la educación no es llevar al chaval en una dirección concreta, sino estar cerca de él en su proceso, en su caminar, apoyarle para que pueda sacar su mayor potencial, para que pueda desarrollar su verdadero ser, su verdadero yo, para que sea lo que el quiere ser y no lo que otros quieren que sea.

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