BCN Ens Ofega: resistamos juntas a la ‘Marca Barcelona’

Últimamente hemos visto hasta la saciedad en los grandes medios continuos titulares hablando del fenómeno de moda, la turismofobia. El propio termino está ya cargado de intención y de perversas medias verdades de cara a obviar un conflicto previo y a criminalizar a los/as vecinos/as, vecinos/as que están empezando a organizarse contra un modelo económico que no les está aportando beneficios y si muchas molestias, en este sentido nace la campaña “BCN ens ofega” que lucha contra la Marca Barcelona, en esta entrevista las compas nos explican en qué consiste y cómo se está desarrollando la campaña.

¿Qué es BCN Ens Ofega?

BCN Ens Ofega (Barcelona nos ahoga) es una campaña impulsada por un colectivo a partir del verano 2016. Para nosotras, que vivimos en una ciudad cada vez mas sometida a la lógica de los beneficios económicos y de la competitividad. Sobre todo BCN Ens Ofega es el rechazo a la promoción de una imagen amable de la ciudad, también gracias a la gestión aparentemente progresista de su ayuntamiento, que en realidad esconde la pobreza, la precariedad y la discriminación. La imagen de una ciudad que se hunde en las aguas con sus monumentos es la de una ciudad sumergida, vaciada de sus habitantes gracias al peso de su atractivo. Por esto que la campaña es también una invitación a juntarse para resistir en una ciudad que obliga a sus vecinas a marcharse para sobrevivir.

¿Qué es la Marca Barcelona y qué supone vivir en una ciudad-marca?

Quién vive en Barcelona sabe perfectamente que la Marca Barcelona no es solo la imagen que se proyecta al exterior de la ciudad, sino la idea de Barcelona como ciudad misma. La impresión de vivir en una ciudad donde el vinculo social no se extiende mas allá de su equipo de futbol y del transporte pùblico, pero sobre todo la idea de una ciudad “escaparate” que da más valor a su espacio para la organización de ferias y festivales, su comida, su clima y sus playas mientras precariza o expulsa a sus habitantes como si fueran un decorado mas de la ciudad. Además es una idea que se vendió a la población de Barcelona, una idea de una cosa buena que traería progreso, trabajo y reconocimiento mundial a la ciudad; porque la Marca Barcelona se creó con el consenso de una mayoría de la población de Barcelona que se creyó la historia de forma naive y apelando a su orgullo de vivir en una ciudad conocida en todo el mundo. Actualmente parte de la población que se creyó la historia empieza a ver que los beneficios que se decía que aportaría el modelo de ciudad son inexistentes y que a cambio la Marca Barcelona está desplazando a Barcelona hacia la periferia.

Siempre se ha hablado del turista como de la gallina de los huevos de oro, que deja su dinero en la ciudad y crea puestos de trabajo. Realmente, ¿a quién está beneficiando este turismo?

En un contexto de escasez de trabajo es muy fácil argumentar que el turismo favorece la creación de empleo, pero raras veces se profundiza sobre que tipo de empleo crea y cuales son las consecuencias de impulsar un modelo económico que rueda principalmente alrededor del turismo. En la globalización del mercado financiero este monocultivo está favoreciendo a grandes grupos financieros y cadenas multinacionales, lo vemos en el mercado inmobiliario y en el sector hotelero donde las grandes cadenas están teniendo un crecimiento económico. Los efectos secundarios de este modelo van desde la contaminación debida al trafico de los aviones y de los cruceros a la precariedad y la dificultad de encontrar un trabajo con un sueldo que pueda sostener el encarecimiento general de la ciudad y de allí la expulsión forzada de sus vecinas. El ejemplo más claro de ello son los datos de contratación en la provincia de Barcelona en el pasado mes de julio, el 40% de los contratos eran de un mes o menos y si se cuentan los de tres meses o menos la cifra llega al 60%. La industria Turística se pone la medalla: ¡Somos el motor de la creación de empleo!. Pero todo ello esconde una realidad muy sombría: son los principales impulsores de la temporalidad y precariedad laboral, con unos sueldos que se aprovechan del número de gente de todas las edades que no puede encontrar empleo.

Año tras año se superan los récords de turistas en la ciudad, ¿qué supone para los/as vecinos/as el acoger a centenares de miles de visitantes?

Tener un flujo tan grande de visitantes supone la transformación de los barrios que pierden su propia identidad a favor de una homologación de la oferta, a la vez supone un gasto importante en el incremento de la presencia policial en la ciudad que, con regulaciones como la llamada “ley del civismo”, limita la permanencia y el encuentro en las plazas y en las calles de sus vecinas. Todo lo que no está orientado a la venta y al comercio está excluido por mecanismos que van desde el aumento de los precios a el de la expulsión de los vecinos para obtener ingresos mas altos. Los ejemplos más claros de este fenómeno son los ya conocidos del Barri Gótic, donde ya hay tantas plazas de pernoctación para visitantes como vecinos y ya no existe ningún tipo de comercio dedicado a sus habitantes, ya que todos son alquileres de bicicletas y tiendas 24 horas que están más enfocadas al visitante que al residente. Pero no solo se dejan ver estos efectos perniciosos en los barrios anteriormente mencionados. Todos los barrios de Barcelona experimentan sus propios fenómenos: el precio del alquiler en la mayoría de barrios populares de Barcelona se ha incrementado de forma notable ya sea por la presión de turismo como por que acogen a los desplazados de los barrios más afectados, o el caso concreto del Carmel, que está siendo especialmente afectado por la presión del Park Guell y los Bunqueres antiaéreos de la Guerra Civil. El problema se presenta también en forma de espacios que solían ser utilizados por los residentes y que en la vorágine de crear nuevas atracciones para el turista han quedado completamente desbordados; en esta categoría destacan también los del Turó de la Rovira o el Laberint d’Horta entre otros.

 ¿Cómo afecta el fenómeno del alquiler de pisos turísticos?

Para quien vive en un bloque donde hay pisos turísticos significa tener al lado unos ritmos que no son compatibles con los de quien vive en una ciudad de manera estable con idas y venidas en horarios intempestivos, usos extensivos de los espacios comunes del edificio y en ocasiones ruidos que no son comunes en bloques donde no existen dichos pisos. Para otros ha significado la expulsión de su propia casa para la compraventa de bloques enteros para dedicarlos al alquiler turístico o para aprovechar la renovación de los contratos de alquiler tras finalizar para subir de forma exagerada los precios. Para muchas personas este aumento de los precios está significando la expulsión de su propia casa y en muchos casos de la ciudad.

Recientemente, los medios se han hecho eco de algunas acciones contra el turismo como pintadas y sabotajes y han acuñado el término de “turismofobia” ¿Qué os parecen este tipo de actuaciones? ¿Es legítimo atacar la infraestructura turística?

Nos parecen necesarias y a la vez obvias, es decir: es insostenible vivir en una ciudad que expulsa a sus vecinas para mantener los beneficios de unos pocos. Las pintadas y las acciones son una respuesta a la precariedad difusa y el peligro de la ruptura de los lazos históricos, sociales y culturales de la ciudad. No podemos pensar que en frente al empobrecimiento y la expulsión de las vecinas, vista la imposibilidad de implementar políticas eficaces desde el ayuntamiento, nadie diga o haga algo al respecto, con rabia. Por otro lado, el propio acuñamiento del término de “Turismofóbia” es una manera de deslegitimizar una lucha de clases que para cada vez más habitantes de Barcelona es una cuestión de supervivencia; asociando la lucha contra el turismo masivo con lacras como la xenofóbia, la homofóbia, etc. Cuando en realidad no es una lucha contra el turista sino contra un modelo económico que empobrece la vida de los vecinos de la ciudad.

Algunos/as políticos han tildado las críticas al turismo de xenófobas, ¿Qué os parece?

Una manera de instrumentalizar políticamente una situación, desviando la atención de las críticas al monocultivo del turismo a Barcelona y criminalizando la lucha.

El mes pasado, las compañeras baleares de Tot Inclòs nos contaban el nacimiento de las primeras resistencias contra el turismo vinculadas al movimiento de defensa del medio ambiente a finales de los años ´70. ¿Cómo y cuándo comienzan en Barcelona las movilizaciones frente a este fenómeno?

A partir de un extracto de la intervención del filosofo Santiago López Petit en un acto del 6 de octubre 2016 nos organizamos para lanzar la campaña:

1) El 92. Los Juegos Olímpicos. En ese momento el discurso crítico muy minoritario fue totalmente aislado. Realmente consiguieron generar un nosotros colectivo entusiasmado con su ciudad. El día de la Mercè (patrona de la ciudad) y justo antes del correfoc que tenía lugar en la calle Via Laietana, repartimos 20.000 octavillas con el escudo del Ayuntamiento y la firma del alcalde Maragall. El escrito terminaba con esta frase: “El Ayuntamiento da sentido a tu vida”. La gente quedaba un poco extrañada, pero lo cogía contenta.

2) El 2004 con el Fòrum de les Cultures. Se intentó repetir la misma operación, aunque esta vez se intelectualizaba mediante conceptos obvios (diversidad, paz, sostenibilidad) que difícilmente podían ser rechazados sin caer en el ridículo. En este caso creo que conseguimos entre todos y todas mostrar que el Fòrum 2004 era un gran montaje, y que como siempre escondía una operación especulativa dirigida a hacer posible esta ciudad privatizada que ahora tenemos. El informe “Barcelona 2004: el fascismo posmoderno” realizado por “Espai en blanc” sirvió para introducir nuevas categorías políticas y un modelo de crítica que ya no se basaba en la simple denuncia, sino que tenía la voluntad de medirse con esta obviedad empalagosa y ambigua para hacerla estallar. El fracaso del proyecto empezó a anunciar que este nosotros colectivo y tan ufano se agrietaba por todas partes.

Una de las promesas del Barcelona en Comú en las elecciones era regular el turismo masivo, ¿se están llevando a cabo medidas desde el Ayuntamiento encaminadas a mitigar el turismo masivo?

Algunas medidas se están llevando a cabo, como la reducción de los pisos turísticos anunciados en una de las mayores plataformas online dedicadas al alquiler vacacional. Las consecuencias de estas medidas se podrán ver en un largo plazo, un tiempo en el cual no sabemos si se mantendrán las condiciones políticas para dar continuidad a estas medidas. Hay un problema estructural, de modelo económico, que no tiene que ver exclusivamente con los pisos turísticos y del cual se puede responder solo a través de una movilización social determinada a conseguir el objetivo de ganar al modelo económico y social que precariza nuestras vidas para el beneficio de unos pocos.

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